Ir al contenido principal

MARAVILLAS DEL MUNDO







Isabel Muñoz es uno de los grandes fotógrafos vivos con los que hoy contamos en el mundo. Bien se puede comprobar en la gran y única exposición de su obra que se ha podido disfrutar en Madrid.

Y me gusta mucho haber comenzado con la palabra “mundo” porque, en su sentido más amplio, eso es lo que podemos encontrar en el conjunto de su obra, al mundo (animales, personas, actitudes, curiosidades, realidades escondidas) en una multitud de sus facetas, en toda su variedad y en toda su dignidad como parte de lo que todos somos, fuimos o podemos ser. Y todo ello reflejado con una estética depurada, precisa y abierta a la apertura de lo sugerente en el ámbito de una poética apegada a la realidad de lo que sucede, se esconde y se muestra sin fronteras de ninguna clase.

Además de toda la emoción que eso supone para mí en el disfrute ante su obra, sus obras, hay un caso especial que añade una emoción particular a la que ella propone. Una parte de las fotografías expuestas están tomadas en Bolivia, son cuerpos que reflejan la luz de un erotismo muy particular portando las máscaras tradicionales que definen lo que fue, es y quizá pueda ser aquella región del mundo. En una de ellas aparece una piel trasmutada con una sencilla máscara de madera; Una máscara que conozco muy bien porque le hice una fotografía en el recorrido que un día realicé por la sorprendente Bolivia y que me descubrió facetas del mundo con las que ni siquiera había soñado. Una coincidencia, la de mi curiosidad personal con la apuesta estética y vital de la gran artista, que no puedo hacer otra cosa que celebrar puesto que no hay palabras para expresar la emoción, compuesta de recuerdo, poesía y actualidad, que me ha hecho sentir y que añade sentido a mi deambular por el mundo y al deambular de la poesía por sus entresijos y veredas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

ESTAMBUL ESTÁ VIVA

En su diversidad En su tradición En su actualidad En su juventud En su comercio En sus aguas dulces Y saladas En sus cafés En sus mezquitas  En su continuo fluir El ocaso no la alcanzará

POLÍTICA Y ARQUITECTURA

Los humanos sentimos la necesidad de la renovación, del cambio, y luchamos para ello con la permanencia y la tradición. Todas las civilizaciones han seguido el camino de la renovación y del cambio salvo, quizá, la antigua civilización egipcia, que se mantuvo durante casi tres mil años fiel a sí misma, y la antigua civilización china que hizo lo propio durante casi dos milenios. Entre otras edificaciones, las catedrales medievales europeas son un buen ejemplo de esas inclinación y realidad humanas en un momento de la Historia especialmente constructivo, el momento en que la ciudad toma cuerpo y pasa a ser referencia ineludible de la vida en sociedad. La catedral se convierte en causa y consecuencia del desarrollo urbanístico en la Baja Edad Media. El afán de renovación de los humanos se encuentra bien reflejado en las decisiones que se tomaron en las ciudades respecto a las catedrales existentes. En Burgos, un ejemplo entre otros, se optó por destruir la antigua catedral ro...

¿CRECE LA INSENSIBILIDAD?

Lo sensible humano se podría definir como la relación que tiene nuestra realidad con el mundo, con los demás seres vivos, con los de nuestra especie, con las realidades pretendidamente inanimadas, con el aire que nos mantiene vivos, la tierra que nos sustenta y el agua que nos alimenta. Hasta aquí lo sensible se revela como una categoría que tenemos en común con el resto de seres vivos. Pero en nuestro caso, el humano, parece haber además algo especial, nuestra mente, esa materia que es capaz, a través del lenguaje, de dar forma a cualquier realidad posible hasta el punto de reinventarla o aparentar que es capaz de crear nuevas realidades. Transformamos lo sensible en sensibilidad gracias a nuestra mente, a la capacidad de simbolización que el lenguaje y la escritura nos ofrecen, y a esa incesante capacidad constructiva (y destructiva) que poseemos y que ha cambiado la faz de la Tierra. Y la sensibilidad, anclada en lo sensible, se desarrolla en nuestra mente sin dar la esp...