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PEQUEÑAS CONFESIONES AUTONOMAS (8)

      Una de las tareas más importantes en mi vida, quizá la que más tras la de la convivencia con mis congéneres (amor, amistad, aguante, roce, …) es ir aprendiendo a no adjetivar la vida y a sí adjetivar el arte. Hablo del arte como actividad y realización muy amplias, de aquello que comprende todas las tareas inútiles y creativas que añaden más vida a la vida sin implicar a la supervivencia, hablo del arte como parte de la vida, pero también como si fuera una supravida que vivir en paralelo y tangencialmente a la vitalidad.     Buscar adjetivos cuando se escribe o, mejor dicho, mientras se narra, o no buscarlos y aparecer en lo poético, adjetivar las artes con las que uno se encuentra (expresionista en su momento o fuera de él, simbolista en su momento o fuera de él, tenebrista en su momento o fuera de él; todo un catálogo de adjetivos que acercando lo que la obra posee y ofrece quizá nos aleja de lo que la obra es y produce en nuestras mentes o espíritus) es...
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PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (7)

    Nuestra primera forma de vida conocida (salvando la del origen, la del contacto íntimo con el interior de la madre, y la siguiente, una faceta no tan diferente de aquella, la del contacto con la piel de quienes se acercan al nacido) es la de la narración, la forma que nos acompaña a todos a lo largo de nuestra vida, en nuestros contactos con los congéneres y en nuestra soledad. La soledad es un papel en blanco sobre el que escribimos la narración de fragmentos de nuestra vida y de sus facetas, las inventadas y las por inventar; la del deseo, un cuento que prevemos cumplir; la del recuerdo, un cuento, una novela, una poesía, una obra de teatro o una película en la que plasmamos lo que creemos que ocurrió en un momento dado, o a lo largo de un tiempo que ya no existe, que recuperamos con la falsedad de la distancia, con el añadido de lo trágico o lo cómico que colocamos en el lugar de lo sucedido: hechos, palabras, negaciones o afirmaciones de remordimientos que nunca vencer...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (6)

    Cualquier ocasión es buena para que algún loco como yo rememore lo que la música es y ha supuesto en su vida.     Rememorando lo que ya he recorrido de ella, de mi vida, se me ha venido a las mientes que hay una historia musical que se produce en paralelo a la de mis sucesos, acciones, sensaciones y pensamientos y que quizá, por qué no, la esencialize.     Veo en mis recuerdos una maduración, gracias a la música que no a mis características personales, en mi comprensión/sensación de las diversas obras que se han acercado a mi vida desprejuiciándome cada vez más y más allá del sonido, rompiendo moldes y marcos (unos llamados conservadores, otros progresistas), todos estrechos y antilibertarios.     Siempre recordaré aquellos dos primeros discos que compré y que marcaron mi camino respecto a lo que escucharía a lo largo de mi vida y lo que me queda por escuchar (los dos últimos han sido dos sinfonías de César Franck y Felix Mendelssohn y las son...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (5)

                                                                                                            El año pasado se conmemoraron setenta y cinco años de la muerte de Cesare Pavese; una muerte, la suya, la muerte, que parece que lo acompañó toda su vida y que le hizo escribir: Vendrá la muerte y tendrá tus ojos/esta muerte que nos acompaña/de la mañana a la noche, insomne,/sorda, como un viejo remordimiento/o un vicio absurdo…      Quizá esa obsesión que terminó con su vida moldeó un pensamiento que desarrolla la posibilidad de que nacemos ya niños, ya adultos o ya ancianos, y que de esa forma nos mantenemos toda la vida, sin evolución ni tránsito al...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (4)

      El otro día, tras volver de la biblioteca con una preciosa y variada carga, se me vino a la cabeza mi historia con los libros y la contemporaneidad; la historia de uno mismo con los libros que han sido publicados, o incluso escritos, mientras yo vivía y la relación que ha tenido uno con ellos, con su lectura o con la falta de ella (una relación que abarca más de cincuenta años con una interrupción durante tres que es inexplicable hasta para mí mismo).     Salvo algún best seller, adquirido por mis padres y leído por mí en mi primera adolescencia, o incluso el caso de uno adquirido por mí mismo, casi todos los libros que he leído, y ahora me estoy refiriendo a literatura, inluso antes de que supiera o deseara que la literatura no tiene tiempo, no han sido disfrutados en el momento de su publicación, salvando también algunos ensayos y algunas obras de contemporáneos excepcionales como Cartarescu, Coetzee o García Márquez.     Esta quizá curiosa rel...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (3)

Una de las circunstancias personales que me han sucedido y a las que me he acostumbrado sin yo buscarlo es SER GEOGRAFÍA.     Cuando viajo, cuando camino, siento y quiero saber si voy a cruzar un río, si me acerco a unas montañas, si esa llanura que recorro se encuentra muy elevada sobre el nivel del mar, si el bosque que atravieso es enorme o minúsculo más allá de lo que mi mirada abarca. Si el camino se bifurca hasta poder llegar al infinito de las tierras de la Tierra...     Y sé, intuyo, que una inmersión en el aire puede proporcionar justo lo que se echa de menos en la vida cotidiana.     Sería como un caminar sin cimientos, un adentrarse en la nada plena e injustificada por nuestra presencia. Podría hacernos recordar que la belleza quizá sea la memoria de la verdad.

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (2)

    DOCE   Este año se cumplen cuarenta de haber salido definitivamente de casa de mis padres; han transcurrido cuatro décadas desde el inicio de mi independencia real y completa (ya era independiente vocacional desde unos años antes) y de inaugurar la primera casa en la que viví, la primera lejos del lugar de mi nacimiento y de la forma de vida que había conocido hasta ese momento, la primera de las doce en que he vivido desde entonces.     Doce casas pueden parecer muchas (sobre todo si recuerdo que mi padre había vivido en tres en toda su vida, contando con la de sus padres, y mi madre en cuatro, una más que él debido al exilio forzoso de sus padres durante la Guerra Civil), pero ese número no se corresponde en absoluto con mi tendencia poco clara a la estabilidad, aunque sí pueda responder a mi búsqueda constante del cumplimiento de un anhelo vital alejado de la supervivencia, a una búsqueda de horizontes que no fueran solo los de la rutina.     En...