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Entradas

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (1)

    La mayor parte de mi vida he mantenido la vocación y el propósito de ser inútil. A pesar de esa circunstancia personal he de reconocer que en muchas ocasiones, e incluso manteniéndolo en el tiempo, he sido útil. Pero no quiero que se me malinterprete, uno no ha querido ser un inútil, pero sí inútil, de esa forma en que lo es el Universo, y nuestro planeta como una parte de él, con eso tan peculiar que se ha producido en esta roca húmeda: la vida; una vida que fue inútil o útilmente tan diferente a la nuestra hace millones de años e, incluso, hace diez mil años, sin dejar de ser eso mismo que le es propio, vida. En este contexto que uno mismo plantea, lo que sí ha conseguido uno es no ser un útil, fundamental apuesta que no lleva a ningún lado, salvo al contento personal y, quizá, a que la vida humana, la propia y la de los congéneres, no sea solo explotación desde unos hacia otros, aunque no deje de serlo puesto que la vida humana, desde nuestro (o mi) punto ...
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RECUERDO Y MEMORIA

  Es el recuerdo el gran y el pequeño culpable de todo lo que nos sucede y calificamos como negativo. El recuerdo nunca es veraz y esa característica le proporciona su culpabilidad.     Quiero recordar que esto que escribo no es un compendio de recuerdos, es una filtración de posibilidades en palabras sobrevenidas mientras la vida me inundaba y yo caminaba con torpeza, como todos los que hemos intentado caminar con seguridad, dirigirnos hacia un horizonte, al igual que el mundo se dirigía al horizonte de su polarización absoluta en mis primeros años de vida, los años de mi vida inconsciente, con su plenitud de guerra sin realizar siempre viva y sus enfrentamientos de mitad por mitad, como si el globo terráqueo no diera de sí más de lo que sus profundidades y alturas ofrecían. Había muerte en el aire, y era una muerte absoluta, sin distinciones de riquezas y pobrezas, aunque los ricos pretendieran sobrevivir en cuevas artificiales preparadas para la catástrofe en las que, ...

MOVIMIENTO (Sin demostración)

  Nada está en su sitio, ni siquiera las plantas y los montes, los mares y los lagos, ni mucho menos las pasiones animales y humanas.     Lo primero carece de evidencia, lo segundo parece evidente.     ¿Es el desbordarse del deseo y la carencia un movimiento voluntario? Parece que no fuera así aunque los animales humanos nos empeñemos en ordenar la vida con el fin de que la pasión no profundice y aclare el camino hacia la muerte.     ¿Y qué decir, por no poder sentir, de la quietud de montes y plantas, sobre todo de las plantas que son montes, los árboles? Su cambio constante es inapreciable para nuestros rígidos parámetros y representa el movimiento verdadero, el que universaliza las dimensiones del planeta que, frenéticamente, se mueve en el espacio indefinible y no por ello deja de darnos la vida.     Lo que somos, siendo un estar transitorio, es el movimiento de nuestras células y sus componentes, ese continuo nacer y morir que nos da for...

VISIÓN / FICCION

  Un panorama contemplado junto al embalse de Entrepeñas en el que las "tetas de Viana" (a la derecha, al fondo) se repiten de alguna forma en las construcciones de la central nuclear de Trillo (a la izquierda).     Hay algo inquietante en esa convivencia visual, paisajística y humana, algo que convierte el paisaje en definición posible de nuestro ajardinar el mundo con una habilidad y una torpeza solo dignas de nuestra especie.     Dignidad e indigencia nos rodean siempre, en casi todo lugar, en esa invención tan nuestra que denominamos tiempo.     Lo natural, es decir, el espacio, cubre lo artificial, es decir, el tiempo. El brillo parece iluminar la apariencia de realidad. La sombra parece dar vida a lo posible que, ya soñado, abre el mundo a la real realidad.     Cielo y pensamiento se complementan como un sentimiento que ha encontrado su lugar de reposo y crecimiento.  

EL LIBRO DE LAS EMOCIONES (100)

      EPÍLOGO X   PLACER, DOLOR, PLENITUD   La realidad me persigue, la aparto. Yo deseo a su hermana realidad.     Ella, la realidad, quiere seducirme. Yo me inclino ante realidad, solo quiero el roce de su mano. Los besos de la realidad me inflaman. Yo quiero que realidad me mire con su mirada inabarcable. La realidad me puede.     Realidad provoca que la muerte tenga sentido, que mis sentidos sirvan al placer de no pensar, que la sensación se expanda, que haya vida en realidad.     Que lo que se puede sentir sea sentido.  

EL LIBRO DE LAS EMOCIONES (99)

    EPÍLOGO IX   ORILLA / REVERBERACIÓN     Justo alzo la mirada sobre la línea que me permite ver no hay belleza en el fondo del bosque hay vida que no se puede alcanzar     Camino escondido sin quererlo  Encuentro lo que no pretendo Se eleva lo que no quiere nombre Llegar a ser es imposible     Nada me ha sido dado  Que el juego no desee que termine Nadie se me ha acercado Sin que el anhelo lo deshaga     En el bosque me dejo hacer La forma que alcanzo Nada tiene en común con mi querer  

EL LIBRO DE LAS EMOCIONES (98)

    EPÍLOGO VIII   No quiero que mi vida tenga un sentido, allá ella y sus circunstancias.   Quiero profundizar en el sinsentido de la vida, quiero que mis semejantes puedan convivir en su sinsentido gracias a que la vida de todos, incluidos mis no semejantes, se respete y sea posible con las menores trabas mientras dura.   Quiero construir porque mi especie lo ha hecho y encuentro belleza en ello, como en la vida solemne de las efímeras, el insecto cuya vida sin boca no exige alimentarse, que solo dura un día con el único fin aparente de reproducirse.   ¿Y qué decir de la destrucción? Forma parte, ha formado y formará parte del todo de manera tan natural como la existencia de la muerte, ese necesario descanso en la escalera del cambio, de la que nadie sabemos ni sabremos nunca si su sentido es ascendente o descendente.   Quiero y camino.