¿Qué fue el arte cuando, en paralelo al amor, llenaba completamente mi vida? Puede que fuera un recurso de la memoria que deseaba volver a esa infancia en la que mi padre regó, creo que sin pretenderlo, una semilla que quizá existía en mí o que de manera imposible germinó sin existir gracias a esa humedad paterna compuesta de admiración hacia un pasado español y remoto que parecía cumplir o ampliar lo que fue su vida, ordenada y limpia quizá a su pesar. Pero el arte me impide hoy enfangarme en recuerdos o historias contadas como si fueran investigaciones científicas. Hoy el arte ya no es el conjunto de aquellas sublimes experiencias que nunca se sumaban entre sí y que me construían y destruían de una forma tan agradable y radical que pasaban a formar parte de mi pasión, esa que me ha dado forma siempre aunque nadie que me viera desde fuera, salvo excepciones quizá sublimes o quizá insoportables, lo hubiera pensado o comentado en los encue...
Con la lengua fuera y un jadeo enronquecido voy subiendo el camino que me lleva a los lagos. Me ahogo. Tendré que hacer caso a Luis y caminar de a poquito para poder llegar. Buf, aprecio más a esa vaca apestosa que pasta que a Luis. No me importa que tenga razón, pero su suficiencia respecto a mi persona me pone de los nervios. Todavía no sabe que a mí no me importa quedar o no por encima y él, con sus dulces ojos azules que parecen compasivos no desea otra cosa que demostrar su valía y suficiencia. Este recuerdo marca mi vida. Unas vacaciones con amigos en las hermosas montañas que nos separan de, y nos unen a, Europa; una juventud por malgastar, unas ideas en nada ensombrecidas por el peso y el paso de la vida, unas sensaciones siempre nuevas, siempre ligeras, una intensidad irrepetible sin saber que así era. Volví al lugar que nos acogió. Volví muchos años después y debía existir justo donde lo busqué, pero la naturaleza había borrado su huel...