En bastantes ocasiones, en conversaciones amistosas entre amigos o familiares y hablando de un tercero se hace referencia al vacío de su vida o a su vida vacía. Eso es algo que también leemos en novelas y escuchamos en películas. Yo mismo he pensado a veces que mi vida está vacía, pero reflexionando sobre esa reflexión mientras la memoria abre puertas y ventanas me he dado cuenta que tanto las conversaciones amistosas como las novelas, biografías, películas y mi propia reflexión se están refiriendo con ello sin saberlo a "una vida llena". Y ¿de qué?, de búsqueda, de melancolía, de usufructo de sensaciones, de pensamientos inútiles, de acciones para el arrepentimiento, de situaciones cuya eternidad se embosca en el alma, de apetitos sin diluir, de metas por alcanzar a las que nunca se llegará, de vidas paralelas y vidas tangentes que proporcionarán esquivas realidades a todo aquello que se echa de menos y empuja lo mejor que uno no posee hacia el lugar y el ti...
¡Qué mayor confesión (pequeña) que un autorretrato no hecho por uno mismo! Desde siempre, es decir, desde los nueve años en que me regalaron mi primera cámara de fotos (Kodak instamatic), no tengo especial inclinación a salir en las fotos ni a que personas cercanas a mí aparecieran en las fotos que yo hacía, quizá porque empezaba a considerar, sin saberlo y sin expresarlo, que ciertos productos o producciones de los humanos (lo que en conjunto llamamos arte) eran mejores que los propios humanos que los producían. Esta práctica y actitud se acentuó con el tiempo, sobre todo desde que ap...