Todo (me) era posible. Y todo (me) fue posible. La juventud consistió en ello, en esa creencia en lo posible y en la constatación de que lo que no llegaba no dejaba de ser posible. Ese todo que fue posible consistió en lo que deseé y en lo que el deseo transformó en realidad, con un incumplimiento que no sentí de esa forma, pero que ha llegado a ser hoy la realidad de la vida actual, la mía y la del mundo. Deseé lo que muchos otros desearon y no supe ver que coincidía con ellos, ni me importó ni supe apreciarlo. La impresionan...
Con un poco de esfuerzo alegre iba viviendo yo mi vida. Me equivoqué sin pretenderlo y sin saberlo. No basta el recuerdo, se necesita la muerte para llegar hasta el lugar del abandono necesario e irrenunciable. *** Levanté una esquina de la parda alfombra del deseo y encontré bajo ella el color, era como un polvillo exquisito que quise tocar. De inmediato, la alfombra me envolvió y comenzó el sueño. *** La tiránica alegría del poder modela miseria. Es la falacia de la no intervención. *** Cuando se reflexiona, el músculo se carga de vida y la vista percibe nuevos e inútiles colores. *** Sin habla no habría nadie, sin sueño todos serían muertos. *** Si el mundo fuera una cesta la compañía de los otros serían los agujeros que dejan entre sí el entretejerse de las fibras que la componen. *** De rodillas ...