La mayor parte de mi vida he mantenido la vocación y el propósito de ser inútil. A pesar de esa circunstancia personal he de reconocer que en muchas ocasiones, e incluso manteniéndolo en el tiempo, he sido útil. Pero no quiero que se me malinterprete, uno no ha querido ser un inútil, pero sí inútil, de esa forma en que lo es el Universo, y nuestro planeta como una parte de él, con eso tan peculiar que se ha producido en esta roca húmeda: la vida; una vida que fue inútil o útilmente tan diferente a la nuestra hace millones de años e, incluso, hace diez mil años, sin dejar de ser eso mismo que le es propio, vida. En este contexto que uno mismo plantea, lo que sí ha conseguido uno es no ser un útil, fundamental apuesta que no lleva a ningún lado, salvo al contento personal y, quizá, a que la vida humana, la propia y la de los congéneres, no sea solo explotación desde unos hacia otros, aunque no deje de serlo puesto que la vida humana, desde nuestro (o mi) punto ...
Es el recuerdo el gran y el pequeño culpable de todo lo que nos sucede y calificamos como negativo. El recuerdo nunca es veraz y esa característica le proporciona su culpabilidad. Quiero recordar que esto que escribo no es un compendio de recuerdos, es una filtración de posibilidades en palabras sobrevenidas mientras la vida me inundaba y yo caminaba con torpeza, como todos los que hemos intentado caminar con seguridad, dirigirnos hacia un horizonte, al igual que el mundo se dirigía al horizonte de su polarización absoluta en mis primeros años de vida, los años de mi vida inconsciente, con su plenitud de guerra sin realizar siempre viva y sus enfrentamientos de mitad por mitad, como si el globo terráqueo no diera de sí más de lo que sus profundidades y alturas ofrecían. Había muerte en el aire, y era una muerte absoluta, sin distinciones de riquezas y pobrezas, aunque los ricos pretendieran sobrevivir en cuevas artificiales preparadas para la catástrofe en las que, ...