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Mostrando las entradas etiquetadas como flor

ANTE LA VIDA VIVA

¿Cómo hacer que las sencillas y complicadas flores, esos monstruos de la naturaleza que son como insectos de colores vivos enraizados en el aire, renazcan de la sensiblería que las ha hundido en la miseria humana? Tener sentidos de abeja es para nosotros una aspiración imposible que se puede soñar, y una exigencia de dignidad desde el mundo leve de las flores. Las categorías matan vuestra variedad en constante renacer. Hoy quiero reivindicar vuestro valor alejándome de todo lo que os desequilibra desde lo humano. Aunque no sois diosas, ni aspiráis a serlo, quiero pediros vuestro perdón sin palabras y ofreceros un respeto de abeja que nunca llegaremos a alcanzar. Muchas gracias por todo desde la imposibilidad de comprenderos realmente.

REGALO

Un día uno sube al monte para escapar de la canícula que la llanura y la ciudad deparan en el inicio del verano. Esa es la expectativa. La naturaleza montañosa, tras una primavera húmeda como ninguna, le depara al excursionista bien acompañado sorpresa tras sorpresa. Puede ocurrir que uno no pueda evitar ser el postromántico que su tiempo y sus lecturas hacen que quizá sea pero, sea como sea y provenga de donde provenga, las flores que encuentra en su deambular, sus ca suales variedades, formas, tamaños y colores, se le aparecen como regalos que la naturaleza irracionalmente cambiante parece proveer para dar sentido a la posibilidad de la belleza y henchir de vida el transcurrir de la propia vida, el azaroso estar en ella y con ella. Las veo y selecciono, tocando algunas y observando otras, como madres, hermanas, hijas, parejas y destinos inciertos que me son revelados, a mí como a cualquiera, para que cada pensamiento y sentimiento tenga cabida antes del na...