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Mostrando entradas de 2026

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (13)

        (ACONTECIMIENTOS)     A los nueve años pude contemplar el mar por primera vez. En el momento en que se produjo ese acontecimiento que andando el tiempo supe que fue uno de los más importantes de mi vida, no podía saber que ya siempre lo echaría de menos, a él, a ella, al mar, que incluso lo haría cuando, como en esta época actual mía, puedo ir a pasear por sus orillas casi siempre que lo deseo. El deseo... Precisamente el deseo es aquello de lo que el mar fue emblema y símbolo desde que lo vi por primera vez.     Volver al mar, a sus orillas abruptas o suaves, a sus horizontes infinitos o cercanos, a su humedad tan placentera como atractivamente hiriente, siempre ha sido un destino transformado en deseo que un día se hizo realidad en un lugar que no era poseído por el mar, aunque sí por todas las humedades de lo posible.     Y el deseo, lo que ha sido y es motor de mi vida, tiene una epifanía o un imposible cumplimiento según su ...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (12)

    El hoy, cada momento actual, es la clave de la vida; aunque solo seamos memoria y anhelo.     La incertidumbre permite que nos acerquemos a la real realidad, única forma de aproximarse a la libertad.     A veces me viene a la mente la recreación, el recuerdo, de un momento de viaje, uno en concreto de un viaje en particular. No puedo evitarlo. Casi siempre es de un viaje lejano en el tiempo y me deja suspendido en ese momento recreado con las sensaciones que entonces tuve o que creo hoy que tuve cuando lo viví, como si fuera el culmen de la vida, de mi vida. Es algún momento en que, precisamente, la vida del viaje se ha cotidianizado, ha creado la estimulante paradoja de que lo menos cotidiano, como es un viaje, se convierta en su contrario. Y justo ese recuerdo que recrea espacio y tiempo es el instante en que visito por primera vez un lugar deseado. Un lugar, que no una circunstancia, que mantuve en mi imaginación hasta conocerlo en directo, un lugar ...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (11)

      (HISTORIA DEL TIEMPO)     Erase una vez el tiempo en que este Alfonso / Trasindependiente, yo, refugiado en la piel de un hombre, era un niño; hace muchas, muchas lunas, al menos en apariencia.     Estaba él con sus hermanos y primos pasando las vacaciones en un apartamento playero con una gran terraza, uno de cuyos lados tenía un grueso cristal que servía de frontera con la terraza vecina. Una tarde en que sus padres habían salido con sus tíos, los niños se quedaron al cuidado de la abuela, una jovial abuela que era todo cariño para sus nietos aunque se convirtiera en pura queja frente a sus hijas. Fue la tarde en que los padres de este que aparento ser yo se convirtieron en profetas.     Seis niños y su abuela dejaban pasar el tiempo de una tarde veraniega en una terraza soleada y acariciada por la brisa marina. El pequeño Alfonso / Trasindependiente estaba sentado en una silla de espaldas al cristal fronterizo practicando eso que sus...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (10)

      (APRENDER VIAJANDO)     Tras mucho desconocimiento, umbral necesario del conocimiento, tras no pocas búsquedas y algunos encuentros, aparece en la vida de uno, si es capaz de mantener vivo el deseo y si no considera la vida un coto cerrado sino un lugar en construcción permanente, algo así como una cabaña a la que siempre se añaden nuevas habitaciones, sótanos o incluso pisos que, a su vez se encuentran en permanente reforma. Aparece, decía, tras todo eso que es una vida que acepta la muerte como reverso necesario y deseado, la posibilidad de encontrarse con el conocimiento en plena actividad cotidiana, en plena lucha y descanso, en plena apertura y cierre de lo que uno quiere, puede y acepta.     Viajar es un motor de mi vida. Lo fue cuando no viajaba debido al deseo de hacerlo. Lo fue cuando comencé a viajar y comprendí que el deseo nunca terminaba su realización. Lo es cada vez que pienso en un viaje, cada vez que no puedo realizarlo, cada vez...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (9)

      Me gusta comer, claro, como a todo el mundo. Pues no, he aprendido con los años y el roce con pieles ajenas que no cualquiera disfruta tanto como yo comiendo. Y de ahí, de ese gusto especial y agudo, creo que me viene, en origen, mi afán por cocinar.     Qué difícil es decir esto cuando hoy cocinar es una narración televisiva y de internet convertida en carrera de perfección sin final ni recreación del gusto cotidiano.     No, para mí, para alguien que piensa que las narraciones se hacen con palabras escritas e imágenes imaginadas, cocinar es actividad previa a algo tan básico y maravilloso como comer. Es actividad que pierde, a medida que se practica, su propio ser de necesidad para alimentarse hasta convertirse en acción con potencia propia, no finalista, como si pudiera ocurrir que mezclar colores tuviera tanta entidad como aplicarlos sobre una superficie para hacer aflorar en ella arte.     De esa forma se deduce que lo mío en la co...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTONOMAS (8)

      Una de las tareas más importantes en mi vida, quizá la que más tras la de la convivencia con mis congéneres (amor, amistad, aguante, roce, …) es ir aprendiendo a no adjetivar la vida y a sí adjetivar el arte. Hablo del arte como actividad y realización muy amplias, de aquello que comprende todas las tareas inútiles y creativas que añaden más vida a la vida sin implicar a la supervivencia, hablo del arte como parte de la vida, pero también como si fuera una supravida que vivir en paralelo y tangencialmente a la vitalidad.     Buscar adjetivos cuando se escribe o, mejor dicho, mientras se narra, o no buscarlos y aparecer en lo poético, adjetivar las artes con las que uno se encuentra (expresionista en su momento o fuera de él, simbolista en su momento o fuera de él, tenebrista en su momento o fuera de él; todo un catálogo de adjetivos que acercando lo que la obra posee y ofrece quizá nos aleja de lo que la obra es y produce en nuestras mentes o espíritus) es...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (7)

    Nuestra primera forma de vida conocida (salvando la del origen, la del contacto íntimo con el interior de la madre, y la siguiente, una faceta no tan diferente de aquella, la del contacto con la piel de quienes se acercan al nacido) es la de la narración, la forma que nos acompaña a todos a lo largo de nuestra vida, en nuestros contactos con los congéneres y en nuestra soledad. La soledad es un papel en blanco sobre el que escribimos la narración de fragmentos de nuestra vida y de sus facetas, las inventadas y las por inventar; la del deseo, un cuento que prevemos cumplir; la del recuerdo, un cuento, una novela, una poesía, una obra de teatro o una película en la que plasmamos lo que creemos que ocurrió en un momento dado, o a lo largo de un tiempo que ya no existe, que recuperamos con la falsedad de la distancia, con el añadido de lo trágico o lo cómico que colocamos en el lugar de lo sucedido: hechos, palabras, negaciones o afirmaciones de remordimientos que nunca vencer...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (6)

    Cualquier ocasión es buena para que algún loco como yo rememore lo que la música es y ha supuesto en su vida.     Rememorando lo que ya he recorrido de ella, de mi vida, se me ha venido a las mientes que hay una historia musical que se produce en paralelo a la de mis sucesos, acciones, sensaciones y pensamientos y que quizá, por qué no, la esencialize.     Veo en mis recuerdos una maduración, gracias a la música que no a mis características personales, en mi comprensión/sensación de las diversas obras que se han acercado a mi vida desprejuiciándome cada vez más y más allá del sonido, rompiendo moldes y marcos (unos llamados conservadores, otros progresistas), todos estrechos y antilibertarios.     Siempre recordaré aquellos dos primeros discos que compré y que marcaron mi camino respecto a lo que escucharía a lo largo de mi vida y lo que me queda por escuchar (los dos últimos han sido dos sinfonías de César Franck y Felix Mendelssohn y las son...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (5)

                                                                                                            El año pasado se conmemoraron setenta y cinco años de la muerte de Cesare Pavese; una muerte, la suya, la muerte, que parece que lo acompañó toda su vida y que le hizo escribir: Vendrá la muerte y tendrá tus ojos/esta muerte que nos acompaña/de la mañana a la noche, insomne,/sorda, como un viejo remordimiento/o un vicio absurdo…      Quizá esa obsesión que terminó con su vida moldeó un pensamiento que desarrolla la posibilidad de que nacemos ya niños, ya adultos o ya ancianos, y que de esa forma nos mantenemos toda la vida, sin evolución ni tránsito al...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (4)

      El otro día, tras volver de la biblioteca con una preciosa y variada carga, se me vino a la cabeza mi historia con los libros y la contemporaneidad; la historia de uno mismo con los libros que han sido publicados, o incluso escritos, mientras yo vivía y la relación que ha tenido uno con ellos, con su lectura o con la falta de ella (una relación que abarca más de cincuenta años con una interrupción durante tres que es inexplicable hasta para mí mismo).     Salvo algún best seller, adquirido por mis padres y leído por mí en mi primera adolescencia, o incluso el caso de uno adquirido por mí mismo, casi todos los libros que he leído, y ahora me estoy refiriendo a literatura, inluso antes de que supiera o deseara que la literatura no tiene tiempo, no han sido disfrutados en el momento de su publicación, salvando también algunos ensayos y algunas obras de contemporáneos excepcionales como Cartarescu, Coetzee o García Márquez.     Esta quizá curiosa rel...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (3)

Una de las circunstancias personales que me han sucedido y a las que me he acostumbrado sin yo buscarlo es SER GEOGRAFÍA.     Cuando viajo, cuando camino, siento y quiero saber si voy a cruzar un río, si me acerco a unas montañas, si esa llanura que recorro se encuentra muy elevada sobre el nivel del mar, si el bosque que atravieso es enorme o minúsculo más allá de lo que mi mirada abarca. Si el camino se bifurca hasta poder llegar al infinito de las tierras de la Tierra...     Y sé, intuyo, que una inmersión en el aire puede proporcionar justo lo que se echa de menos en la vida cotidiana.     Sería como un caminar sin cimientos, un adentrarse en la nada plena e injustificada por nuestra presencia. Podría hacernos recordar que la belleza quizá sea la memoria de la verdad.

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (2)

    DOCE   Este año se cumplen cuarenta de haber salido definitivamente de casa de mis padres; han transcurrido cuatro décadas desde el inicio de mi independencia real y completa (ya era independiente vocacional desde unos años antes) y de inaugurar la primera casa en la que viví, la primera lejos del lugar de mi nacimiento y de la forma de vida que había conocido hasta ese momento, la primera de las doce en que he vivido desde entonces.     Doce casas pueden parecer muchas (sobre todo si recuerdo que mi padre había vivido en tres en toda su vida, contando con la de sus padres, y mi madre en cuatro, una más que él debido al exilio forzoso de sus padres durante la Guerra Civil), pero ese número no se corresponde en absoluto con mi tendencia poco clara a la estabilidad, aunque sí pueda responder a mi búsqueda constante del cumplimiento de un anhelo vital alejado de la supervivencia, a una búsqueda de horizontes que no fueran solo los de la rutina.     En...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (1)

    La mayor parte de mi vida he mantenido la vocación y el propósito de ser inútil. A pesar de esa circunstancia personal he de reconocer que en muchas ocasiones, e incluso manteniéndolo en el tiempo, he sido útil. Pero no quiero que se me malinterprete, uno no ha querido ser un inútil, pero sí inútil, de esa forma en que lo es el Universo, y nuestro planeta como una parte de él, con eso tan peculiar que se ha producido en esta roca húmeda: la vida; una vida que fue inútil o útilmente tan diferente a la nuestra hace millones de años e, incluso, hace diez mil años, sin dejar de ser eso mismo que le es propio, vida. En este contexto que uno mismo plantea, lo que sí ha conseguido uno es no ser un útil, fundamental apuesta que no lleva a ningún lado, salvo al contento personal y, quizá, a que la vida humana, la propia y la de los congéneres, no sea solo explotación desde unos hacia otros, aunque no deje de serlo puesto que la vida humana, desde nuestro (o mi) punto ...

RECUERDO Y MEMORIA

  Es el recuerdo el gran y el pequeño culpable de todo lo que nos sucede y calificamos como negativo. El recuerdo nunca es veraz y esa característica le proporciona su culpabilidad.     Quiero recordar que esto que escribo no es un compendio de recuerdos, es una filtración de posibilidades en palabras sobrevenidas mientras la vida me inundaba y yo caminaba con torpeza, como todos los que hemos intentado caminar con seguridad, dirigirnos hacia un horizonte, al igual que el mundo se dirigía al horizonte de su polarización absoluta en mis primeros años de vida, los años de mi vida inconsciente, con su plenitud de guerra sin realizar siempre viva y sus enfrentamientos de mitad por mitad, como si el globo terráqueo no diera de sí más de lo que sus profundidades y alturas ofrecían. Había muerte en el aire, y era una muerte absoluta, sin distinciones de riquezas y pobrezas, aunque los ricos pretendieran sobrevivir en cuevas artificiales preparadas para la catástrofe en las que, ...

MOVIMIENTO (Sin demostración)

  Nada está en su sitio, ni siquiera las plantas y los montes, los mares y los lagos, ni mucho menos las pasiones animales y humanas.     Lo primero carece de evidencia, lo segundo parece evidente.     ¿Es el desbordarse del deseo y la carencia un movimiento voluntario? Parece que no fuera así aunque los animales humanos nos empeñemos en ordenar la vida con el fin de que la pasión no profundice y aclare el camino hacia la muerte.     ¿Y qué decir, por no poder sentir, de la quietud de montes y plantas, sobre todo de las plantas que son montes, los árboles? Su cambio constante es inapreciable para nuestros rígidos parámetros y representa el movimiento verdadero, el que universaliza las dimensiones del planeta que, frenéticamente, se mueve en el espacio indefinible y no por ello deja de darnos la vida.     Lo que somos, siendo un estar transitorio, es el movimiento de nuestras células y sus componentes, ese continuo nacer y morir que nos da for...