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ANCESTROS

    Una figura de pocos centímetros de altura, una figura surgida de la piedra gracias a unas manos que no sabían ni podían escribir, una figura esculpida hace más de 6000 años que puede provocar en quien la contempla la emoción de ver, de sentir, antes de que fuéramos Historia, el inicio del pensamiento, de la organización social, del arte, de los valores y normas simbólicas que algún día se transformarían en leyes. No sabemos si en ella hay algo muy nuestro o algo que abandonamos en épocas indescifrables y que somos incapaces de recuperar. Parece viva.

LA NATURALEZA ES UNA METÁFORA

Las formas de la vida son infinitamente inapreciables Un color junto a otro color puede ser el inicio de un nuevo camino A veces, se puede bucear al aire libre La amenaza puede ser amable Hay escaleras que invitan a olvidar si se sube o se baja Existen sugerencias tan mínimas como intensas

“PARA QUÉ POETAS EN TIEMPOS DE MISERIA” (F. Hölderlin)

Creíamos (¿cuándo?) que la libertad había llegado. Olvidábamos que la libertad es permanente construcción del infinito camino hacia ella. Los interesados en que el camino se trunque (negociantes del pensamiento, pornógrafos del sentimiento) evaden capitales humanos con el fin de que creamos que lo alcanzado está por llegar, que el barbecho permanente de la libertad es tierra baldía, que en él habremos de enterrar las aspiraciones hacia que todos podamos ser responsables y no culpables, decisorios y no indecisos; con el fin de que creamos que en ese terreno cada día más fértil solo pueden crecer las malas hierbas del enfrentamiento y la inmundicia disfrazada de cultura. La mentira tiene forma de teléfono descolgado y nuestro anhelo se dirige a comunicar algo que desconoce, sin saber que no hay línea ni onda que sea capaz de llevar nuestra voz al oído de quien la necesita, de quien la espera, de quien (yo, cada uno de nosotros) desea existir en paz y posibilidad. Siempre será...

LA LUZ, LA LIBERTAD

"Las apariencias engañan". Una frase breve y certera con la que nos encontramos a menudo, sea como aviso de alguien cercano malévolo o bienintencionado, sea como afirmación propia que previene contra tanta mentira, paradójica herejía de la convivencia y fundamento del vivir juntos, o contra la deseada confianza tantas veces inaplicable.  Pero vayamos hacia la luz, hacia la iluminación de la mente propia y ajena, incluso de la mente que tenemos en común con otros. Acerquémonos al arte.  El arte vive de la apariencia, ofrece apariencias que se viven como realidades de una dimensión inalcanzable aunque palpable. El arte es un glorioso engaño. Unos minerales o vegetales, incluso unas apariencias coloreadas de luz, conforman un mundo, unos mundos, que pueden ser incluso más cercanos que el aire que nos alimenta y no vemos o que la compañía de seres queridos que nos da la vida. El engaño que las apariencias del arte proporcionan está más cerca de la sinceridad de lo que p...

EL POZO

Me apetece tanto complicarme la vida como vivirla sencillamente. Creo que son dos caras de la misma moneda, o del mismo crustáceo por cambiar de metáfora, por hacerla más orgánica y menos socioeconómica. Y este cambio de metáfora apunta a esa complicación vital de mi deseo a la vez que la une a la sencillez de la observación de lo que le queda a uno a mano. ¿Cómo no preguntarse por el sentido, si lo tuviere, de la existencia? ¿Cómo no disfrutar de los pequeños cambios cotidianos en lo que a uno le rodea o, incluso, de sus repeticiones, ejemplo de lo consuetudinario y proposición del alejamiento de lo banal y repetido? ¿Cómo no estar enfangado en la más pura rutina y dejarse sorprender por lo que de extraordinario tiene una asociación de ideas, un deseo que explota, una inquietud que no tiene nada de unánime, una salida de tono íntima e indiscutible? *** Junto a un pozo sin fondo lleno de agua se produce el consuelo, frente al vértigo infinito que produce la propia expresió...

ROSTROS

PRIMERA PARTE En el viaje, cuando se viaja por el Mediterráneo Oriental y se encuentran restos de antiguas civilizaciones, pueden ocurrir muchas cosas si se va con el ánimo abierto y la curiosidad despierta. Una de ellas, en el caso de mi viaje del verano pasado, fue cruzarse con miradas que, desde la piedra, el color, la madera o cualquier otro material, se clavan amablemente en uno provocando que se remuevan las fibras interiores y exteriores, como si el viajero tuviera alma y pudiera ser convocada por antiguos muertos que fueron vivos, por idealizaciones divinas que nos hicieron más humanos, por santos adorados por su humanidad y su apariencia divina encarnada, por reyes inventados o existentes, por humanos muy humanos e incluso por la propia muerte. Esa experiencia artística y humana no tiene nada que ver con la común visita a un museo o a un antiguo lugar arqueológico. Es un tipo de experiencia múltiple que procede de la forma y da forma al mundo. El viajero quisiera qu...