Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como imaginación

HAY ARMONÍA EN EL MUNDO

Los momentos y lugares armónicos se nos aparecen conjunta o disgregadamente. Son espacios afectados por instantes o momentos que parecen convocar la magia. Son lugares de tiempo que niegan el propio tiempo y anulan distancias y extensión. Son tiempos que simulan un presente eterno que hacen volar al deseo y concretan las cualidades del espíritu. Nosotros tenemos una herramienta, que es en sí misma arte, que nos permite fijar la belleza de esos momentos-lugares y alcanzar a vislumbrar los mundos paralelos a los que la armonía permite que nos asomemos. La llamamos poesía.

LA NATURALEZA ES UNA METÁFORA

Las formas de la vida son infinitamente inapreciables Un color junto a otro color puede ser el inicio de un nuevo camino A veces, se puede bucear al aire libre La amenaza puede ser amable Hay escaleras que invitan a olvidar si se sube o se baja Existen sugerencias tan mínimas como intensas

LA EXCEPCIÓN. LA POESÍA

El mundo sigue girando hagamos lo que hagamos, decidamos lo que decidamos, pensemos lo que pensemos y sintamos lo que sintamos. El único enfrentamiento posible a esa inexorabilidad (la que nos podría llevar a fabricar dioses inexistentes o a abandonar cualquier posibilidad de cambio) es algo que hemos inventado los humanos, o que nos ha venido dado por nuestro permanente enfrentamiento y delectación ante la naturaleza: la poesía. Y la poesía es creación recreativa en palabra, por supuesto, pero también asoma como recreación gracias a las posibilidades que proporcionan otras artes. En esa línea hoy quiero mostrar dos ejemplos de otras artes llenos de una poesía inabarcable y de una temporalidad atemporal propia de un poema. *** Cuánto placer supone constatar que todavía está viva la habilidad y la capacidad de comunicación, saber y palpar que continúan existiendo películas que son alternativas a lo acostumbrado. Solo el título de la que quiero referirme aquí ya es u...

LA LUZ, LA LIBERTAD

"Las apariencias engañan". Una frase breve y certera con la que nos encontramos a menudo, sea como aviso de alguien cercano malévolo o bienintencionado, sea como afirmación propia que previene contra tanta mentira, paradójica herejía de la convivencia y fundamento del vivir juntos, o contra la deseada confianza tantas veces inaplicable.  Pero vayamos hacia la luz, hacia la iluminación de la mente propia y ajena, incluso de la mente que tenemos en común con otros. Acerquémonos al arte.  El arte vive de la apariencia, ofrece apariencias que se viven como realidades de una dimensión inalcanzable aunque palpable. El arte es un glorioso engaño. Unos minerales o vegetales, incluso unas apariencias coloreadas de luz, conforman un mundo, unos mundos, que pueden ser incluso más cercanos que el aire que nos alimenta y no vemos o que la compañía de seres queridos que nos da la vida. El engaño que las apariencias del arte proporcionan está más cerca de la sinceridad de lo que p...