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Mostrando entradas de septiembre, 2026

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (21)

      ***     He visto mi cadáver He imaginado la no vida Lo incompleto se hizo completo La tristeza fue celebración Será     Un momento de plenitud Una falta que aleja La posibilidad de lo que no termina     Bendición del límite Atracción de lo abismal Suavidad de lo realizado Tiranía transitoria Fin que inicia Recuerdo con futuro Comienzo de la vida     ***     ¡Cadáver! ¿Qué haces ahí? ¿Quién llora? Los conozco a todos     En el arrastrarse Hacia la fosa cenicienta Hay consuelo desesperanzado     La nada todo lo espera Quien tiembla tiene futuro ¿Y tú, temblaste?     En la sensación termina la pregunta Cadáver, eres yo     ***

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (20)

      (Yo) he sido mis circunstancias, como le ocurre a cualquiera. El lugar de nacimiento, las características personales genéticas y aprendidas, la familia, la fortuna del entorno…. He jugado con ellas y ellas conmigo, como todo el mundo. Y he hecho algo más. Me he enfrentado a ellas; en muchos casos no he seguido sus indicaciones o los moldes que me proponían. He hecho cosas y tomado decisiones que iban en contra de mis circunstancias o me alejaban de ellas.     Dedicarme a perder el tiempo ha sido quizá la más intensa de mis inadaptaciones. Unas veces perdiéndolo a ojos vista, otras perdiéndolo mientras lo ganaba en actividades que solo a mí interesaban en cada momento. Actividades improductivas, en el sentido económico, que he sentido como lo mejor que podía hacer y, en algunas ocasiones, como lo peor     Ocasiones en que sin duda he perdido el tiempo, ocasiones en las que no he sabido salirme de sus imposiciones por arrepentimiento. Qué absurda s...

PEQUEÑAS CONFESIONES AUTÓNOMAS (19)

      Hace cincuenta años, sí, 50, que escuché por primera vez completa una ópera de Richard Wagner. Tenía yo 16 años y buscaba experiencias musicales (entre otras muchas experiencias que buscaba y con las que me encontraba) importantes. Me regalé, tras ciertas dudas, La Valquiria, segunda "jornada" de las cuatro que componen El anillo del nibelungo. ¿Y por qué la segunda y no la primera? Porque en ella yo sabía que se encontraba la famosa cabalgata, una música que hasta para los más ignorantes era conocida, casi un lugar común.     Demasiada poca edad y demasiada mucha como para que llegara a mi vida el arte hecho sonido y recreación del pasado que mira al futuro.     En mi familia, por una de esas casualidades nada casuales que suceden en todas las familias (los antepasados, la guerra, la muerte, el amor, los recuerdos…) siempre se había recordado la cabalgata de las mujeres diosas que daban a luz el consuelo eterno puesto que no podían ni ¿querían? ...