El otro día, tras volver de la biblioteca con una preciosa y variada carga, se me vino a la cabeza mi historia con los libros y la contemporaneidad; la historia de uno mismo con los libros que han sido publicados, o incluso escritos, mientras yo vivía y la relación que ha tenido uno con ellos, con su lectura o con la falta de ella (una relación que abarca más de cincuenta años con una interrupción durante tres que es inexplicable hasta para mí mismo). Salvo algún best seller, adquirido por mis padres y leído por mí en mi primera adolescencia, o incluso el caso de uno adquirido por mí mismo, casi todos los libros que he leído, y ahora me estoy refiriendo a literatura, inluso antes de que supiera o deseara que la literatura no tiene tiempo, no han sido disfrutados en el momento de su publicación, salvando también algunos ensayos y algunas obras de contemporáneos excepcionales como Cartarescu, Coetzee o García Márquez. Esta quizá curiosa rel...