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DELANTE QUE APARENTA DETRÁS

 


El conocimiento de la Historia nos provee de posibilidades que casi se hacen necesarias para seguir construyendo un presente que sea futuro para los humanos y el resto de criaturas animadas e inanimadas que constituimos el mundo.
 
Somos todo lo que fuimos. Sí, somos todo lo que fuimos.
 
¿Deseo ser un antiguo egipcio? Esclavo, no. Artesano, sí.
 
¿Deseo ser el asesino Caín? Sí, por demasiado humano. No, por el sufrimiento infringido a los demás y a sí mismo.
 
¿Y ser el manso Abel? No, por falta de iniciativa. Sí, por aspirar al amor.
 
¿Deseo ser una niña mauritana que sufre el “leblouh” (engorde desde la pubertad hasta la juventud para ser deseada como esposa)? No, por la falta de elección y por el sufrimiento. Sí, por la posición social ocupada en la madurez.
 
¿Deseo ser nazi? No, pero no hay que olvidar nunca que lo fuimos.
 
¿Deseo ser Napoleón? No, por la tiranía y la violencia ejercidas. Sí, por extender las ideas de la democracia por toda Europa.
 
¿Deseo ser un griego antiguo? Condenado al ostracismo, no. Ciudadano, sí.
 
¿Y un intocable indio? No, pero hay que saber valorar su espiritualidad.
 
¿Deseo ser un esclavo americano, en el norte o en el sur del continente? No, nunca, pero sí recordar su existencia para evitar cualquier parecido con su vida en otras posibles vidas de cualquier tiempo y lugar.
 
¿Y un funcionario chino de la dinastía Tang? No, por su rigidez. Sí, por su contribución al mantenimiento de la civilización.
 
 
Todos aquellos humanos que fuimos están en nosotros y nos empujan a continuar estando, a ser otros y a ser los mismos, con asunción de lo desconocido y de lo que ocurrió porque somos quienes somos, las partículas que son capaces de enfrentarse al conocimiento de nimiedades incomprensibles y de inmensidades inabarcables, de todo aquello que nos supera como conjunto de células sintientes y pensantes en su unión, manejados por el lenguaje y reinventando lenguajes, enfrentados a lo natural, como si existiera, como si fuera algo que se encuentra fuera de nosotros mismos.
 
Cuerpos errantes a la búsqueda consciente o inconsciente de sí mismos en los otros.

Comentarios

  1. "?Un intocable indio?" NO NO NOOOOO! Pero hay que saber valorar su emergente toma de conciencia de sus derechos como PERSONA, y, su naciente espiritu de rebeldia.
    Nada de espiritualidad!
    Un abrazo desde este mundo del AYER disfrazado de Feria Informatica.

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    Respuestas
    1. Claro, amiga Igoa, eso también hay que saber valorarlo, pero yo me refería a los muchos que no han tomado todavía conciencia de sus derechos. Muchas gracias y un beso.

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