SEGUNDA EMOCIÓN Voy a contarte a ti, mi querido Raúl, una historia inevitablemente inventada de mi vida. Te he elegido a ti, el hijo nunca nacido ni engendrado, porque no existes materialmente, como no existe aún, en este momento, la narración de mi pasado, de mi presente recreado. Fuiste una posibilidad que nunca llegó a materializarse, o como se pueda definir aquello que es el existir de alguien. Eres el hijo que no tuve con Laura porque me negué a ello, a pesar de su insistencia y de la de María, la que nunca llegó a ser tu hermana. Quiero que sepas que no naciste a finales del siglo pasado, en ese momento del mundo en que lo moderno empezaba a dejar de existir y se preparaba lo virtual, lo que constituyen hoy las inasibles redes que nos mueven y conmueven de una forma que sé que tú hubieras llegado a comprender y en las que yo no participo conscientemente aunque, de manera inevitable, forme parte de ellas. Este es un libro de memorias y, ...