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Entradas

MARAVILLAS DEL MUNDO

  Isabel Muñoz es uno de los grandes fotógrafos vivos con los que hoy contamos en el mundo. Bien se puede comprobar en la gran y única exposición de su obra que se ha podido disfrutar en Madrid. Y me gusta mucho haber comenzado con la palabra “mundo” porque, en su sentido más amplio, eso es lo que podemos encontrar en el conjunto de su obra, al mundo (animales, personas, actitudes, curiosidades, realidades escondidas) en una multitud de sus facetas, en toda su variedad y en toda su dignidad como parte de lo que todos somos, fuimos o podemos ser. Y todo ello reflejado con una estética depurada, precisa y abierta a la apertura de lo sugerente en el ámbito de una poética apegada a la realidad de lo que sucede, se esconde y se muestra sin fronteras de ninguna clase. Además de toda la emoción que eso supone para mí en el disfrute ante su obra, sus obras, hay un caso especial que añade una emoción particular a la que ella propone. Una parte de las fotog...

PEQUEÑOS VIAJES A PIE IV (en Londres)

¿Qué se puede decir de Londres que no haya sido rozado y ofrecido antes por las insuperables plumas literales e imaginarias que van desde Charles Dickens hasta Ian McEwan? Con todo y con eso aquí va mi pequeña propuesta. Perderse en Londres es un lujo inefable que se puede producir en una ciudad que no lo es, inefable. Aun así ese deambular sin rumbo se ofrece como posible en un barrio como Hampstead. Un conjunto de calles en cuesta y un parque extraordinario por los que perderse, olvidando que Londres es la ciudad del aprovechamiento del tiempo con tantos horarios como barrios la constituyen. En el barrio de Hampstead no hay río ni City ni grandes monumentos, hay vida antigua y presente por la que discurrir, como si la humedad inglesa lubricara pensamientos y acciones del pasado y del presente con un futuro prometedor y tradicional. Quizá el hecho de que Karl Marx esté enterrado al norte del barrio lo marque de una forma indefinible, aunque ni John Keats, ni John Cons...

PEQUEÑOS VIAJES A PIE III (en Cuzco)

La Historia, lo que creemos saber del pasado y los restos que, por azar o necesidad, nos han quedado de esos momentos y lugares en los que creer aunque sean inconstatables, es uno de los motores de la curiosidad, del viaje. Y viajando se aprende que más que una Historia, hay historias que se superponen, se agreden, se acarician, se soportan, se desean, se multiplican, se paralizan, se esconden, se apagan, renacen, brillan o mueren. En el hoy puede aparecer pacíficamente lo que hace siglos fue violencia ensordecedora. Así ocurre en la actual Cuzco, un lugar que fue lo que no es, que es lo que no quiso ser, que interroga con su peculiar belleza lo que el transcurrir violentó, lo que se quiso y lo que se pudo vivir. A más de tres mil metros de altura hoy hay un lugar entre montañas, en la montaña, que se levanta, de color blanco y terroso, con una actualidad que parece un sueño del pasado, con una vida plena que justifica la desazón que produce comprobar allí, tocar,...

APARIENCIAS

  ¿Quién podría decir, viendo esa vieja foto tomada en 1989, que se hizo en un lugar que sobrevivía duramente bajo una tiranía política extrema, en un contexto de miedo tan exacerbado que había incluso que esconder el propio miedo a los ojos y oídos omnímodos de la tiranía que iba a agonizar y morir tan solo un mes después del momento en que la tomé en la extraordinaria Rumanía? Algunas veces la belleza y la paz son pura apariencia.

ROTUNDIDAD LEVE

      A Claude Debussy (1862-1918) le debemos tanto que no sabemos que es así, la propia discreción de su música la hace tan grande y tan sutil que no exige grandes celebraciones sino una degustación plácida que nos acerca a la pasión por caminos mesurados, sin bruscos desniveles, aunque llenos de unos matices que nunca terminan porque no tienen principio; son, están, en sus largas melo días y en sus contrastes tenues. Cien años sin el maestro son muchos, pero su música está tan viva que parece estar escrita ayer mismo, como si él supiera lo que podría ser una eternidad pequeña y cercana, la eternidad de ese siglo violento que nos separa de su existencia y que se esfuma en cuanto somos penetrados suave e inevitablemente por la música que propone, de una forma tan innecesaria que se convierte en necesaria gracias a la libertad que nos ofrece y con la que nos hace soñar. La levedad se hace rotunda en el orden de sus notas, en su armonía reinventad...

SOMOS RELATO

Nuestra única verdad, la de cada uno de nosotros, esa que encontramos cuando dirigimos nuestra mirada ciega hacia el interior de nosotros mismos, es que estamos, no somos. Y nuestra alma en construcción se queja de esa verdad aunque no podamos hacer nada por ella, por el alma en crecimiento, salvo, por supuesto, ofrecerle nuestro relato. El único ser que somos mientras estamos es el relato propio, el que nos contamos a nosotros mismos a medida que olvidamos lo su cedido en cada poro de nuestra piel durante cada momento de lo vivido. Somos en el imaginado relato que, mientras estamos, narra las aventuras vividas por otro con nuestro nombre. No queremos saber que no podremos poner la palabra fin cuando el relato termine, aunque podamos imaginar una serie de finales que adornan, sin dilucidarlas, las aventuras y desventuras que componen el relato que no podemos narrar a nadie, que solo es escuchado por la voz incierta que nos habita y que parece jugar con nuestra p...

PEQUEÑOS VIAJES A PIE II (en Estambul)

Las ciudades grandes, pequeñas, indígenas, hiperdesarrolladas, turísticas, marineras, orientales, subdesarrolladas, insulares, ofrecen tantas posibilidades de paseo como infinitos son sus matices, los que las unen y los que las desunen, dejando a un lado lo que hoy las uniformiza. Hoy quiero recordar aquí las ciudades del agua. Son tan variadas como pueden serlo Hong Kong, Venecia, Hangzhou, Guilin, Miami, Amsterdam, Rodas, Estocolmo, San Petersburgo, Reggio Calabria, Siracusa, Lyon, Colonia del Sacramento, Cartagena de Indias, Copacabana o Panamá, por solo citar algunas de entre las que he tenido la fortuna de visitar. Y una de ellas, quizá una de las ciudades más atractivas del mundo, es Estambul. Atractiva. No es la más bella, ni la más cuidada, ni la que mejor recrea su pasado ni configura su futuro, pero la suma de sus características sea posiblemente la más atractiva que existe: naturaleza, historia, culturas, desbordamiento, movimiento, juventud, tradición…...