Hay
sensaciones que son pensamientos y pensamientos anulados por sensaciones. Uno
quisiera retener ambos en un lugar menos variable que la memoria, en un lugar
capaz de guardar sus más gruesos trazos unidos a los ínfimos matices que
ofrecieron.
¿Cómo
retratar el aire que brama en forma de viento y no deja avanzar con su
enloquecedor poder?
¿O
la humedad y frescor de la cueva cuyo silencio acaricia y parece anular el
poder del viento?
¿O
la fuerza de la marea en la playa, la que provoca una densificación de las
aguas que parece pretender la absorción del nadador?
¿O
el tiempo cambiante al pie de la montaña, casi al nivel del mar? ¿Cómo retratar
lo que la piel siente y piensa ante esas variaciones?
Con
esas sensaciones y muchas otras he recorrido una pequeña parte del Cantábrico
ibérico y de sus agrestes montañas, lo que ha permitido que mi piel y mi
interior gocen y se apasionen con lo que la naturaleza, y la lucha del humano
con ella, lleva ofreciendo desde que los hielos permanentes se alejaron de la
costa hace milenios hasta la actualidad, en la que el permanente verdor es
capaz de atemperar cualquier posibilidad que pudiera alejarse de la vida, de la
amable y dura vida junto al mar o en las alturas inconmensurables de la roca
que abrazan las nubes.

El abrazo que las rocas dan a las nubes, metáfora espléndida de lo imposible. Gracias. Un abrazo.
ResponderEliminarGracias, Pablo, por apreciar la imposibilidad de la metáfora, esa ventana que desea ser puerta.
ResponderEliminarGracias de nuevo y saludos.
Sensaciones que quedan abrazadas a piel y alma como cruz sobre las aguas...
ResponderEliminarY su reflejo, en ella.
Como sensaciones que se confunden, abrazan, entremezclan...
Qué voy a decir yo....
Un abraz✴
Lo que dices, Athenea, lo dices muy bien y se acerca a las sensaciones que he podido vivir allí.
ResponderEliminarGracias y saludos.
Tus magnifica descripcion de las sensaciones vividas junto a estas preciosas fotos si han logrado que llegue lo que no habria podido captar la camara por si sola.hermosisima y brillante descripcion.un abrazo Alfonso
ResponderEliminarGloria, me alegra muchísimo que te haya llegado ese cúmulo de sensaciones que he querido compartir aquí y que son un lujo cercano y estimulante.
ResponderEliminarGracias y saludos.
Yo veo que haces hablar a las piedras. Las primeras labradas compitiendo con las naturales y la erosión. Y todas a lo grande. Hasta la cuevita se asemeja al sexo pequeñita y coqueta.
ResponderEliminarCarlos, qué bonito eso que dices de hacer hablar a las poedras. Y lo de la cueva es más que sugerente.
ResponderEliminarGracias y saludos.
"¿Cómo retratar el aire que brama en forma de viento...?". Mi pequeña aportación a esta pregunta y las siguientes: Eso no se retrata se absorbe.
ResponderEliminarUn abrazo.
Blas, tu "pequeña aportación" es cierta, ese viento traía con violencia la alegría de los montes.
ResponderEliminarGracias y saludos.
Aurora aguado.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho ese cumulo de sensaciones y me uno a su abrigo apasionado,sentido
Un saludo.
Estimado Alfonso: felicitaciones por esas maravillosas sensaciones que has experimentado y nos regalas en forma de impresionantes fotografías.
ResponderEliminarAurora, me alegra mucho que con tu pasión te unas a mi pasión.
ResponderEliminarGracias y saludos.
Agueda, me alegra mucho que compartas conmigo lo que aquí ofrezco y siento.
ResponderEliminarGracias y saludos.
Conozco bien la zona y sé las sensaciones al sentir el verdor y el viento húmedo en la cara. Conozco los bosques, esas playas cantábricas, esos desfiladeros, un lugar maravilloso donde perderse.
ResponderEliminarY una maravilla perderse tras tus palabras.
Un beso
Estrella, no sabes el gusto que me da que te pierdas entre mis palabras.
ResponderEliminarGracias y saludos.
Bien plasmadas percepciones y preciosas fotografías. Saludos.
ResponderEliminarXabier, me alegra compartir contigo esas experiencias y que las aprecies.
ResponderEliminarGracias y saludos.