Comenzaré sin más preámbulos diciendo que he vuelto a ver 8½ (Otto e mezzo), dirigida por Federico Fellini en 1963, y que puedo afirmar sin rubor que se ha quedado vieja. Si el amable lector desea continuar leyendo descubrirá lo que contiene una afirmación como esa en estos tiempos y lugares que nos recorren sin horizonte, en una planicie confusa llena de montículos virtuales que no resultan atractivos para ser escalados. La gran película de Fellini se ha quedado vieja como lo está, por poner un ejemplo señero, la obra de Caravaggio, con una presencia tan fulgurante y potente que el tiempo y el cambio transcurridos desde su creación, la de Caravaggio y la de Fellini, no permiten digerir como obras que afirman y transgreden sus propios momentos y convocan un clasicismo que no buscaron. Hay obras, como las que estoy, precisamente, convocando aquí, que nos permiten afirmar que el progreso es solo una entelequia interesada, una falacia que pretende enfren...
Para mi con ser tan sorprendente, ni me da lugar a buscar mas. Es mas, hasta me cuesta entender muchas veces las explicaciones de los expertos sobre colores, estructuras, formas etc. Lo cierto es que la necesitamos mas que ella a nosotros.
ResponderEliminarSin duda, amigo Carlos. Seria espelndido que todos comprendieramos lo que dices, que la necesitamos mas que ella a nosotros.
EliminarGracias y saludos.