Uno ha disfrutado y estudiado en imágenes las obras de la Antigua Grecia antes de verlas en directo, y esa es una experiencia que le reserva algunas sorpresas, entre ellas aparece la representación de sensaciones que no esperaba, unas más comprensibles que otras, y una de las más comprensibles e inesperadas es la representación de la melancolía en una faceta serena que sorprende y atrae mucho al contemplador que intenta vivir aquellas obras como si fueran algo suyo. Clasicismo, democracia, filosofía, convivencia, origen, ciencia, historia… son algunas de las palabras que con toda naturalidad se aparecen en la mente de quien recrea la Grecia Antigua, pero melancolía… No, no es lo que uno espera aplicar a aquella cultura desaparecida aunque muy viva hoy en los entresijos de los orígenes de nuestro estar en el mundo. Pero, claro, cuando se califica una civilización desaparecida se olvida fácilmente que, en ella, como en todas las civilizaciones y culturas, como en cualquier tiempo ...
Veo cierta inquietud en tu prosa/poesía sobre lo inquietud de los cementerios: unos lugares que yo, cuando me topo con ellos, no suelo despreciar. Me interno en su calles, paseo son 'inquietud' y admiro la paz, también lo ponzoñoso del ambiente.
ResponderEliminarUn abrazo,
[Tengo abandonado tu 'blog'. Creía que no escribías nada. No obstante, poco, poco. Bueno, como todos].
Me alegra mucho que vuelvas a él, querido amigo Blas. Y también que tengamos en común esos paseos por los cementerios. Muchas gracias y un abrazo.
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