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EL COMERCIAL NO ES GLOBAL



Hace unos años escribí un artículo en torno a la desaparición de uno de esos cafés únicos, inimitables, que caracterizan la vida en todos sus aspectos en la vital Buenos Aires. Hoy traigo hasta aquí parte de lo que escribí entonces porque ha sucedido la desgracia del cierre del Café Comercial en Madrid. Creo que no exagero, que ese suceso es una desgracia irreparable para la vida madrileña, española y europea. Me gustaría recordar con estas palabras que sin pasado no hay presente ni mucho menos futuro.
Desde 1917 se abrían cotidianamente las puertas de la confitería Richmond que acogió a diario durante muchos años, entre otros personajes conocidos y desconocidos, a Borges y sus amigos. En pleno centro comercial porteño, en la calle Florida entre Corrientes y Lavalle, se encontraba ese lugar de encuentro, sencillo y clásico, donde tantas palabras han cabido desde hace casi un siglo, vertidas sobre cafés y facturas servidos por camareros impecables.
Aprecio mucho los cafés tradicionales de Buenos Aires, en ellos las palabras de sus habituales han tejido un ambiente que no tiene parangón con ningún otro, han favorecido la existencia de un aire que permite respirar pasado y presente sin dejar de construir un futuro del que nadie conoce su consistencia.
Cuando visité Buenos Aires mi última parada, mi despedida de la gran ciudad tan monstruosa como generosa, se produjo en la hoy desaparecida confitería Richmond. La imagen que encabeza este escrito fue la última fotografía que tomé allá sin ser consciente de que llegaría un día en que ese recuerdo no podría ser actualizado nunca más.
No me gusta que en el mundo se acaben tradiciones tan bellamente humanas como la de la confitería Richmond mientras perviven otras que atraen a personas del mundo entero solo con el fin de que la masificación reine agazapada tras una de sus muchas máscaras.
***
Y hace unos meses escribí otro artículo que, en el fondo, trata el mismo tema, aunque su realidad aparente ser algo muy distinto.
El sinsentido da por supuesto que existe un sentido. A primera vista todo lo que niega existe porque hay un concepto previo que afirma. Esto sería tanto como afirmar, a su vez, que la muerte solo existe porque hay vida ¿pero no sería posible pensar que existe la vida porque es la negación de la muerte? ¿Fue gracias a esa negación que un día los materiales primigenios se unieron de forma misteriosa para dar a luz la vida en esa sopa biológica que contenía en potencia todos los seres que hoy estamos vivos y, aún más, la inextricable relación que nos une y nos hace interdependientes frente a la muerte futura gracias a toda la vida y la muerte que nos precedió?
Hoy se producen actos que aparentan ser un sinsentido, como si los que los cometen partieran de algo que diera un sentido a sus acciones. El último delirio de quienes cometen esos actos ha sido la destrucción de Nimrud en Iraq, un lugar arqueológico, saqueado con aparente respeto desde hace décadas por propios y extraños, que pertenece a una cultura del pasado, la asiria, cuya mortalidad es palpable. Una cultura que no tiene herederos directos: ni su religión, ni su sociedad ni sus planteamientos políticos y estéticos están vivos de ninguna forma salvo en el recuerdo que alimentan sus esculturas y relieves colosales en museos del mundo entero o en la herencia que ellos transmitieron de sus antepasados mesopotámicos, las primeras civilizaciones organizadas que existieron en el mundo.
Y entonces, los que destruyen esos restos del pasado ¿por qué se sienten heridos por ellos o qué pretenden con un atentado que solo parece acabar con un recuerdo casi reservado a eruditos?
Por desgracia, ellos en su aparente ignorancia están generando un no tan nuevo signo de los tiempos. Hay un plan, oculto porque ni ellos mismos lo conocen en su banalidad creyente, que consiste en convertir a cualquier humano vivo en nadie.
Y ese “Nadie” no es aquel nombre que la inteligencia de Odiseo convirtió en su pasaporte de salvación frente al obtuso Polifemo, el del único ojo, sino un ser nadie gracias a arrebatar un ojo a todos los humanos para convertirlos en nuevos polifemos. Un ser nadie que consiste en no tener pasado, en no sentirse heredero, por vía de ignorancia, de todos los humanos conocidos y desconocidos, injustos y honrados, creativos y adocenados, que condujeron a la vida, nuestra vida, a lo que hoy es, nos guste o no, deseemos cambiarla o no, queramos mejorarla o no.
Se nos ofrece prescindir del pasado, se nos ofrece ser unos nadies creyentes, llenos de fe, pero quienes lo ofrecen desconocen que la fe no es nada para nadie sin un pasado que alimente el pensar y el sentir, al igual que nadie puede nacer sin unos padres que lo engendren.
Odiseo nos propuso ser un inteligente nadie para sobrevivir a la barbarie. La barbarie propone que seamos nadie para poderse imponer con su único ojo privado de la visión de las cosas en relieve. Un signo de los tiempos que es deseado por la barbarie, pero también por los que utilizan la civilización para imponer una falta de relieve que anule la variedad y posibilidad de la condición humana.
***
La globalización está construida a base de pequeñas catástrofes que pueden convertirse en algo grande y monstruoso.

Comentarios

  1. "Hoy se producen actos que aparentan ser un sinsentido, como si los que los cometen partieran de algo que diera un sentido a sus acciones"

    Así es... En el fondo somos un puñado de luces y otro de sombras , cada una de ellas a su vez... Con dispares matices, que pugnan por atraer al bando contrario a su grupo y luego a su sello... A las que sólo les importa, en muchos casos, tener su limitado circulo satisfecho... Y cuando ese circulo toca su diámetro más infimo surgen eso que podemos llamar "globalización mal~entendida"

    Un abrazo... Sin más, no doy pistas si de luz, sombra o ... a~temporal

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  2. Lo entiendo mas explicado como lo haces tu. Estamos en lo mas cutre de la globalización, nos gobiernan ignorantes de la vida que solo piensan en dinero y vamos a la desaparición de nuestro pasado sin tener ni idea del futuro. Miedo me da.
    Hasta yo mismo me doy miedo de opinar de tanto desatino. Ahora dicen los "mercados" que bailar de salón no es rentable porque no nos emborrachamos. Estamos en manos de LA COPA.

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  3. Sí, Athenea, bien hablas de "tener su limitado círculo satisfecho" y con ello enfrentarse a una globalización en la que participan sin saber ni querer darle alternativa ninguna. Entre luces y sombras seguimos caminando e intentando ensanchar los límites.

    Gracias y saludos.

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  4. Carlos, me alegra que lo entiendas así mejor. La complejidad el mundo es inabarcable peroi está llena de muchas cuestiones sencillas que se pueden enfocar correctamente, como los bailes de salón...

    Gracias y saludos.

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  5. Muy bueno, 'tras...'. Como tu bien dices, al incluir aquí tu antiguo artículo, tanto la confitería Richmond como el Café Comercial te pueden provocar la frase: "No me gusta que en el mundo se acaben tradiciones tan bellamente humanas".
    A mí, me dieron ganas de ir a colocar un corazón, y eso que estoy poco dispuesto a 'posturas-masa'.
    Un abrazo.

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  6. Sí, Blas, me pasa lo que a ti, a punto estuve de ir a colgar un corazón aunque lo de la alergia a las masas lo tengamos en común. Me ha gustado recordar el cierre de la confitería Richmond porque así se ve que esto es un problema global, por desgracia.

    Gracias y saludos.

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  7. ¿Qué pondrán ahora en la glorieta de Bilbao? ¿Un burguer, un Zara, un bazar chino? Mejor no dar ideas, la realidad ya nos decepcionará lo suficiente.
    En cuanto al otro tema, la barbarie parece estar venciendo a la civilización y no hay nada más que ver cómo la vida de todos los seres humanos no sigue siendo el objetivo prioritario.

    Saludos cordiales.

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  8. Sí, Celeste, no demos ideas... La barbarie tiene muchas caras, una puede ser algo tan aparentemente sencillo como el cierre de un café tradicional, y otra algo tan complejo como dar por supuesto que solo hay un sistema económico posible para el mundo.

    Gracias y saludos.

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  9. Tantos y tantos "Comercial" por todos los paises, Esta misma manana leia un articulo indignado de un amante de Calcuta... Denunciaba la demolicion de edifcios emblematicos sin ningun escrupulo ante los ojos de gobiernos sucesivos de todos los colores.
    El dinero es rey!
    Saludos

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  10. Así es, Igoa. En eset mundo global hay demasiados "comerciales".

    Gracias y saludos.

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