Ir al contenido principal

EL PRESENTE


EL PASADO EN EL PRESENTE



EL PRESENTE EN EL PRESENTE



EL FUTURO EN EL PRESENTE


Comentarios

  1. La primera me encanta especialmente, por esa cupula que aisla un pasado de cambios climáticos y permite un ambiente ideal para albergar vidas y actividades humanas. Ese pasado conservado pero vivo me parece genial. La siguiente me recuerda demasiado un aeropuerto ó uno de esos lugares abarrotados de gente, metal y vidrio. Y la tercera me produce un sentimiento de inquietud no se si por las cadenas ó la ausencia de vida aparente. En cualquier caso siempre interesantes todas y con con mensajes para adivinar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me encanta tu comentario, amigo Carlos, con todos los matices de lo que encuentras en las imágenes. Todas están tomadas en Estambul, una ciudad que simboliza muy bien eso que siempre se ve en lo vivo: pasado, presente y posible futuro. Muchas gracias.

      Eliminar
  2. "El pasado en el presente", mi favorito, no lo puedo remediar! Aunque, a veces, quisieramos arrancar ese lastre que nos impide volar.
    Ese "presente" lo prefiero con una grandiosa ceiba con sus brazos alcanzando el paraiso y sus raices ancladas fuertemente en la Tierra.
    ?El "futuro"? para mi el futuro inmediato liberado de cadenas y abierto a la muerte.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es maravilloso cómo te enfrentas a los presentes posibles y lo que construyes con ellos, amiga Igoa. Muchas gracias y un beso.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

RECUERDOS DE COLORES

¿LUZ NATURAL?

Una de las particularidades de la especie humana es la pretensión de convertir la luz en iluminación. La oscuridad, de la que huimos, enmarca, gracias a nuestros manejos, unas ansias iluminadas de aquilatar los efluvios del sol que nos conducen por caminos simbólicos con pretensiones de practicidad que abren posibilidades infinitas de estar a cubierto. El deseo, nuestro deseo, queda enmarcado así en una maraña de rayos de color que aparentan ser capaces de reinventar la vida y de negar la muerte, una vocación que parece destino irrenunciable, como si hubiéramos sido elegidos por la estrella que nos ilumina para darle un sentido a sus llamaradas ciegas.

LUGAR