Lo sensible humano se podría definir como la relación que tiene nuestra realidad con el mundo, con los demás seres vivos, con los de nuestra especie, con las realidades pretendidamente inanimadas, con el aire que nos mantiene vivos, la tierra que nos sustenta y el agua que nos alimenta. Hasta aquí lo sensible se revela como una categoría que tenemos en común con el resto de seres vivos. Pero en nuestro caso, el humano, parece haber además algo especial, nuestra mente, esa materia que es capaz, a través del lenguaje, de dar forma a cualquier realidad posible hasta el punto de reinventarla o aparentar que es capaz de crear nuevas realidades. Transformamos lo sensible en sensibilidad gracias a nuestra mente, a la capacidad de simbolización que el lenguaje y la escritura nos ofrecen, y a esa incesante capacidad constructiva (y destructiva) que poseemos y que ha cambiado la faz de la Tierra. Y la sensibilidad, anclada en lo sensible, se desarrolla en nuestra mente sin dar la esp...
Color hay, pero con sabor a muerto. Un abrazo, 'tras...'.
ResponderEliminarLa muerte parece estar en lo pasado pero nos espera en el futuro, amigo Blas.
ResponderEliminarGracias y saludos.
mMe quedo con la sonrisa de ese apostol primero: la ESPERANZA!
ResponderEliminarSaludos
Sí, Igoa, esa sonrisa casi eterna parece decirnos que la vida sigue.
ResponderEliminarGracias y saludos.
Lo asociamos a muertos por nuestro sentir ante la muerte y la imagen de sepultura, sin embargo estas figuras respiran vida. Con libros, instrumentos de músico, cenas...no falta mas que lo otro y puede que entre animales y hojarascas se esconda alguno. Hasta un ventanuco hay para que respire la pared.
ResponderEliminarSí, amigo Carlos, la vida respira por los entresijos de tanta piedra que parece vencer al tiempo mientras lo soporta.
ResponderEliminarGracias y saludos.