Ir al contenido principal

EL LIBRO DE LAS EMOCIONES (3)


 

 

 

SEGUNDA EMOCIÓN

 

Voy a contarte a ti, mi querido Raúl, una historia inevitablemente inventada de mi vida. Te he elegido a ti, el hijo nunca nacido ni engendrado, porque no existes materialmente, como no existe aún, en este momento, la narración de mi pasado, de mi presente recreado. Fuiste una posibilidad que nunca llegó a materializarse, o como se pueda definir aquello que es el existir de alguien. Eres el hijo que no tuve con Laura porque me negué a ello, a pesar de su insistencia y de la de María, la que nunca llegó a ser tu hermana. Quiero que sepas que no naciste a finales del siglo pasado, en ese momento del mundo en que lo moderno empezaba a dejar de existir y se preparaba lo virtual, lo que constituyen hoy las inasibles redes que nos mueven y conmueven de una forma que sé que tú hubieras llegado a comprender y en las que yo no participo conscientemente aunque, de manera inevitable, forme parte de ellas.

 

Este es un libro de memorias y, como tal, no quiere parecerse a ningún otro. Cuando alguien escribe unas memorias es porque considera que pueden ser interesantes para otros, además de servir para hurgar en la propia memoria, en ese depósito que parece infinito, que se encuentra evidentemente desordenado y que actúa con vida propia cuando devuelve al resto de la mente, al poseedor del cerebro en que se encuentra, una asociación respecto a un hecho, un caso conocido o una experiencia que puede parecer nuevo y que quizá no lo sea tanto.

 

Pero, como es inevitable, este libro terminará pareciéndose a todos los libros de memorias que se han escrito y se escribirán. La memoria tiene algo de común entre todos los humanos porque se llena de experiencias propias, de integración de conocimientos y tangencias en la persona que la porta que no pueden evitar rozarse con el resto de los miembros de la especie, los presentes, los pasados y los futuros; si no fuera así ni habría especie ni habría memoria, ni siquiera la posibilidad de compartir unas memorias.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

POSTRES

Levanté una esquina de la parda alfombra del deseo y encontré bajo ella el color, era como un polvillo exquisito que quise tocar. De inmediato, la alfombra me envolvió y comenzó el sueño. *** La tiránica alegría del poder modela miseria. Es la falacia de la no intervención. *** Cuando se reflexiona, el músculo se carga de vida y la vista percibe nuevos e inútiles colores. *** Sin habla no habría nadie, sin sueño todos serían muertos. *** Si el mundo fuera una cesta la compañía de los otros serían los agujeros que dejan entre sí el entretejerse de las fibras que la componen. *** De rodillas pensaba que el mundo era una fiesta. *** Visto lo evidente mejor apagar la luz.

CALLEJUELAS

He perdido muchas veces mi habitual racionalidad paseando por estrechos callejones en pueblos y ciudades, pequeñas calles que ocultan el secreto de su origen y no muestran que exista un fin. Se puede intentar pertenecer a ellos mientras se camina para poder descubrir su secreto o para llegar a la conclusión de que el secreto mismo de la vida, de su permanencia y su inestabilidad se encuentra en la inclinación u horizontalidad de su existencia, la que siempre da vueltas y revueltas. Los callejones y las callejuelas son como ancianos juguetones que aparentan haber perdido la memoria y conservan, en cambio, en cada grieta, atisbos de lo que fue, de lo que es y de lo que será la propia vida y la que generamos entre todos, los que se asoman a los callejones y los que prefieren negarlos, eso que es la auténtica vida, la que formamos en conjunto por mucho que no paremos de despreciarnos; eso que una mujer tradicional asomaba en su curiosidad a la ventana de la ca...

MELANCOLÍA

Uno ha disfrutado y estudiado en imágenes las obras de la Antigua Grecia antes de verlas en directo, y esa es una experiencia que le reserva algunas sorpresas, entre ellas aparece la representación de sensaciones que no esperaba, unas más comprensibles que otras, y una de las más comprensibles e inesperadas es la representación de la melancolía en una faceta serena que sorprende y atrae mucho al contemplador que intenta vivir aquellas obras como si fueran algo suyo. Clasicismo, democracia, filosofía, convivencia, origen, ciencia, historia… son algunas de las palabras que con toda naturalidad se aparecen en la mente de quien recrea la Grecia Antigua, pero melancolía… No, no es lo que uno espera aplicar a aquella cultura desaparecida aunque muy viva hoy en los entresijos de los orígenes de nuestro estar en el mundo. Pero, claro, cuando se califica una civilización desaparecida se olvida fácilmente que, en ella, como en todas las civilizaciones y culturas, como en cualquier tiempo ...