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PAPELES PÓSTUMOS DE "ROJO" (LXXI)


 

 

 

No he podido, o sabido, encontrar otra forma de hacer pública mi penúltima novela que publicarla por entregas aquí.

Eso voy a hacer en los próximos días, un fragmento por día, en paralelo a mi página de Facebook:

https://www.facebook.com/independiente.trashumante

Su título es:

PAPELES PÓSTUMOS DE “ROJO” (copyright Alfonso Blanco Martín)

 

 (Quien desee tenerla y leerla completa, no tiene más que escribirme a trasindependiente@gmail.com, o por “messenger” en Facebook, y por 10 euros (gastos de envío incluidos) se la imprimiré y se la enviaré dedicada por correo)



***

 

Aún me cuesta reconocer mi propio suicidio en tus manos, Luis. ¿Serás tú un suicidado futuro (por hablar en tu tiempo, no en el mío, el no tiempo, eso que me define y me permite no cumplir ninguna ley, como la de hablar para ti o para otros cuando el recuerdo no existe, cuando el recuerdo es ya solo futuro porque la eternidad del presente no puedo ponerla en palabras, no las tenéis, no conocéis nada que se refiera a eso porque vuestra sabiduría puede ser tan completa como tan limitada)? No como mi caso y el caso de quienes residen aquí, el caso de quienes vivimos más allá de los límites limitados ahora por lo interior, la vida, el recuerdo, no por lo exterior, lo desconocido. Aquí lo desconocido es lo conocido, lo que nos llena de una melancolía que es lo único que nos da cuerpo.
 
 
No echo de menos el cuerpo, aquel que era alma aunque no lo supiéramos ni creyentes ni descreídos. Cuerpo es lo que soy ahora puesto que mis sensaciones han desaparecido, soy como una madera que se negara a brotar de nuevo o una roca que quisiera impedir su metamorfosis, eso soy, cuerpo auténtico, y mi melancolía echa de menos el alma que fui, esa tan afirmada en tiempos y lugares que para algunos son remotos, esa tan negada en tiempos y lugares que para algunos son cercanos. Allá, en la vida antes de la muerte hay tantas afirmaciones erróneas como vidas truncadas.
 
 
El alma fue lo posible, el estado actual es lo improbable. El origen permanece, el principio no. Por fin lo he sabido, en el estado en que el saber no conoce, es.
 
 
(Continuará)

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