Ir al contenido principal

PAPELES PÓSTUMOS DE "ROJO" (LI)


 

 

No he podido, o sabido, encontrar otra forma de hacer pública mi penúltima novela que publicarla por entregas aquí.

Eso voy a hacer en los próximos días, un fragmento por día, en paralelo a mi página de Facebook:

https://www.facebook.com/independiente.trashumante

Su título es:

PAPELES PÓSTUMOS DE “ROJO” (copyright Alfonso Blanco Martín)

 

 (Quien desee tenerla y leerla completa, no tiene más que escribirme a trasindependiente@gmail.com, o por “messenger” en Facebook, y por 10 euros (gastos de envío incluidos) se la imprimiré y se la enviaré dedicada por correo)



***

 

7

 

- Hay cosas que recuerdo tan bien, con tanto detalle, que parecen salir de mi interior, ajardinarlo y poder arrancar sus flores para disfrutarlas cuando nacen, y otras, como ocurre en ese mapa de lo que fue mi ciudad, no son más que un hueco en el que no pudiera entrar, una zona tan llena de maleza que no pudiera penetrar, ni siquiera saber si podría recuperarla para ampliar mi jardín, no recuerdo nada aunque recuerde el hueco, el propio hueco es un recuerdo... Y me aferro a él cuando me siento sola, no, cuando me siento perdida, cuando me nace este anhelo sin horizonte, como si la felicidad me evitara, pasara rozándome y evitando penetrarme. Quiero volver a aquella plaza y soy feliz por no vivir allí. El delantal de la Señora Florinda es lo único que me consuela, como si tuviera poderes sanadores. ¡Cómo me gustaría oír su voz, aquel acento extraño y lleno de resonancias que me arrullan!

- Dime algo que me consuele. No, no te preocupes, no voy a insistir, ya te conozco. Es hablar como para mí misma, pero te tengo delante y te lo digo como me lo digo a mí. ¿Salimos? ¿Damos un paseo como cuando nos enamoramos y no teníamos ni que decirlo? Nos besábamos y paseábamos. No te preocupes, no echo nada de menos o... eso creo.

 

 

8

 

Ellos habían pasado los momentos, esos que se suelen llamar los primeros. Los momentos del encuentro, los momentos de la mirada, los momentos en que desaparece el mundo y solo queda el otro, el amor, los momentos en que el mundo es el otro, los momentos en que la piel habla, los momentos en que la risa es nueva, los momentos en que los ojos disculpan. Pero aún les quedan muchos momentos, quién sabe si primeros. En agotarlos estaba su amor, su permanencia.

 

(Continuará)

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

POSTRES

Levanté una esquina de la parda alfombra del deseo y encontré bajo ella el color, era como un polvillo exquisito que quise tocar. De inmediato, la alfombra me envolvió y comenzó el sueño. *** La tiránica alegría del poder modela miseria. Es la falacia de la no intervención. *** Cuando se reflexiona, el músculo se carga de vida y la vista percibe nuevos e inútiles colores. *** Sin habla no habría nadie, sin sueño todos serían muertos. *** Si el mundo fuera una cesta la compañía de los otros serían los agujeros que dejan entre sí el entretejerse de las fibras que la componen. *** De rodillas pensaba que el mundo era una fiesta. *** Visto lo evidente mejor apagar la luz.

EL PLACER DE LO HÚMEDO

  Hoy quiero compartir brevemente el recuerdo de unas tierras y unas aguas en los confines de Inglaterra, lindando con Escocia. Unos lugares que sirven de retiro estival a muchos británicos y que permiten vivir esos nuevos tiempos y espacios que son la esencia del viaje, de cualquier viaje. Entre los antiguos muros de Adriano y Antonino Pio que se convirtieron, pasado el tiempo del Imperio Romano para el que sirvieron de límite frente a los pueblos pictos, en símbolo del límite a su vez de las duras tierras norteñas, está enclavado el condado de Cumbria cuya capital, Carlisle, es buen ejemplo de tantas pequeñas y poderosas ciudades británicas cargadas de historia y de un presente muy activo. Entre Carlisle y Lancaster, hermoso exponente vivo de las férreas tradiciones inglesas y de sus civilizadas consecuencias, se encuentra Kendal, la pequeña ciudad de la que parten las rutas que recorren el parque natural del Distrito de los Lagos. Pasear por la orilla del río Kent a...

MELANCOLÍA

Uno ha disfrutado y estudiado en imágenes las obras de la Antigua Grecia antes de verlas en directo, y esa es una experiencia que le reserva algunas sorpresas, entre ellas aparece la representación de sensaciones que no esperaba, unas más comprensibles que otras, y una de las más comprensibles e inesperadas es la representación de la melancolía en una faceta serena que sorprende y atrae mucho al contemplador que intenta vivir aquellas obras como si fueran algo suyo. Clasicismo, democracia, filosofía, convivencia, origen, ciencia, historia… son algunas de las palabras que con toda naturalidad se aparecen en la mente de quien recrea la Grecia Antigua, pero melancolía… No, no es lo que uno espera aplicar a aquella cultura desaparecida aunque muy viva hoy en los entresijos de los orígenes de nuestro estar en el mundo. Pero, claro, cuando se califica una civilización desaparecida se olvida fácilmente que, en ella, como en todas las civilizaciones y culturas, como en cualquier tiempo ...